12 feb. 2016

No quiero saber de tiempos. Ni de horarios. Sólo quiero tranquilidad.
En un paisaje tranquilo, azul, de tarde... en donde pueda sentir paz. 
Siento que me falta, que no la tengo, que no puedo alcanzarla.
Y sé que no hay culpables, eso lo tengo bien en claro, hay algo dentro de mi que no funciona bien.
Quiero encontrar esa salida. Sé que depende de mi. De nadie más. Pero estoy cegada, negada, atosigada. 
Es una fuerza interior la que necesito, la fuerza de voluntad, en donde pueda controlarme y así no dejarme llevar. No quiero alejar a quienes quiero por más que parezca. No es eso lo que busco sino el sacar los rencores que de verdad tengo y poder cambiar. Cambiar para mejor, para dejar de lamentarme por lo que me pasó, y empezar a pensar en lo que se viene. Que a la vez sé que son cosas hermosas. 
Que a la vez sé que encontré esa persona.
Que sé también que no quiero desperdiciarla. Por más que parezca que intento alejarla.

Tengo esa costumbre de aniquilar lo que quiero. Porque quizá no creo en el amor, y cuando todo esta al cien por ciento bien, desconfío. Y cualquier pieza que pise en falso se torna un caos para mi.
Pero de una vez tengo a alguien que sabe valorarme, a pesar del terrible desastre que soy. Por ende tengo que aprender a lidiar con esa persona que tanto quiero. Pero el problema no es la persona sino mis vivencias, que hacen que todo sea más difícil. Una mínima pizca de retrogrado o recuerdo al pasado y ya no quiero saber más nada. 
Sí, sí... soy muy extremista.

Siempre suelo decirle esto a las personas: ¡¡¡¡basta de maquinear!!!! y este es mí tiempo de dejar de hacerlo.

r e l a j a r 

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