Y qué linda luna vida mía, me decías mientras la noche caía, mientras mis sueños llegaban,mientras te convertías.
Y qué linda luna mi amor, poco a poco me besabas, te partías, te derretías.
Por favor, qué linda luna! Repetías, esta vez sin cesar, esta vez sin querer amar.
Y qué luna llena esa noche había, mientras no te veía, mientras te extrañaba. Qué bonita era la luna, mientras sentía escucharte, pero ya no estabas. Qué bello dia, solia pensar, imaginandote al lado. Qué hermosa vida, queria soñar, sin nada soñado.
Peace is the way of love
Nunca perdí el impulso de seguir. De entender dónde si y dónde no. Nunca dejé de interpretar señales, de escucharme a mi, aunque a veces todo sea ensordecedor. Siempre me tuve, ahí, firme y guiándome, aún en esos momentos que me costaba salir de la cama, que me costaba poderme mantener en pie. Ahí estuve, abrazándome, aunque la niebla no me dejara ver. Nunca me perdí, jamás, siempre me tuve, aunque ese "tenerme" haya sido de manera celestial, espiritual, etérea. Siempre pude hablar conmigo, a través de una pluma, a través de un papel. Nunca dejé mis cuadernos, ni mis libros, ni el ejercicio de mi mente. Eso siempre me impulsó a seguir. Eso, se puede decir, mi esencia, me acompaña hace un gran tiempo. Y es mi impulso, mi mente es mi impulso, aquella que siempre sabe dónde dirigirse aunque se encuentre por momentos en un vaivén de posibilidades. A ella escuché, a veces más y a veces menos, supe cuándo escucharla y cuándo tenía la posibilidad de ignorarla. Decidí ver y decidí c...