La vida es como una secuela de subidas y bajadas.
Hay tramos constantes, pero son muy breves.
Al subir, sentimos esa adrenalina y nos esforzamos, creemos que caemos pero seguimos adelante, cuesta, duele y hasta a veces cansa y rutina, pero al llegar a la cima es todo tan maravilloso.
Y así bajamos, libres, deslizándonos poco a poco, sintiendo el aire correr por nuestros cabellos. Todo se siente tan fresco, tan relajante y bello que no quieres irte. No quieres que esta bajada termine. Quieres seguir, y seguir... Nunca parar.
Pero ninguna bajada es eterna. Luego viene ese diminuto tramo constante para luego encabezar una subida, la cual no esperábamos ni queríamos enfrentar.
Pero tengamos presente que después de cada subida viene una bajada. Después de cada esfuerzo vienen miles de éxitos. Después de cada dolor viene el placer.
Es así, no se puede estar viviendo de bajadas, sin antes haber subido reiteradas veces.
Hay tramos constantes, pero son muy breves.
Al subir, sentimos esa adrenalina y nos esforzamos, creemos que caemos pero seguimos adelante, cuesta, duele y hasta a veces cansa y rutina, pero al llegar a la cima es todo tan maravilloso.
Y así bajamos, libres, deslizándonos poco a poco, sintiendo el aire correr por nuestros cabellos. Todo se siente tan fresco, tan relajante y bello que no quieres irte. No quieres que esta bajada termine. Quieres seguir, y seguir... Nunca parar.
Pero ninguna bajada es eterna. Luego viene ese diminuto tramo constante para luego encabezar una subida, la cual no esperábamos ni queríamos enfrentar.
Pero tengamos presente que después de cada subida viene una bajada. Después de cada esfuerzo vienen miles de éxitos. Después de cada dolor viene el placer.
Es así, no se puede estar viviendo de bajadas, sin antes haber subido reiteradas veces.