Pensar que haría sin vos, sin tu sonrisa de todos los días, sin tus llamados, sin tus palabras. De solo pensarlo me provoca sufrimiento, lagrimas caen por mis ojos y mi sonrisa desaparece. Saber que me faltaría esa persona que tanto amo y que no se reemplaza por nada en el mundo, es muy doloroso. No quiero imaginar lo que seria perderla, no quiero dejar de poder abrazarla en esos momentos de llanto. Saber que esa persona me conoce desde que nací, desde que no tenia la noción de lo que era la vida. Y también ponerme a pensar todo lo que me ayudo a cambiar y a darme cuenta de todo lo que hago mal y de lo que tendría que mejorar... Todas las cosas que me enseño y que me ayudo a lograr son incontables. Creo que seria muy difícil encontrar a otra persona que la iguale. Otra persona con la paciencia que ella tiene, otra persona con la bondad y humildad, otra persona que me ame tanto como esa persona. Yo creo que la vida seria muy diferente si ella no estaría, y de tan solo saber que algún día va a ser así me pongo a llorar. Si de solo pensarlo me causa dolor, no quiero ni imaginar lo que seria vivirlo. Creo que sentiría un vació enorme en mi corazón, que nunca nadie podrá llenar. Lo que siento por vos es inigualable, no lo puedo describir, ni yo ni nadie. Espero que me acompañes muchos años mas como estos quince que lo hiciste. Gracias por tantos consejos, gracias por contarme tantas historias, gracias por ayudarme a hacer la tarea y mas. Gracias por todo abuela, con un te amo me quedo corta.
Peace is the way of love
Nunca perdí el impulso de seguir. De entender dónde si y dónde no. Nunca dejé de interpretar señales, de escucharme a mi, aunque a veces todo sea ensordecedor. Siempre me tuve, ahí, firme y guiándome, aún en esos momentos que me costaba salir de la cama, que me costaba poderme mantener en pie. Ahí estuve, abrazándome, aunque la niebla no me dejara ver. Nunca me perdí, jamás, siempre me tuve, aunque ese "tenerme" haya sido de manera celestial, espiritual, etérea. Siempre pude hablar conmigo, a través de una pluma, a través de un papel. Nunca dejé mis cuadernos, ni mis libros, ni el ejercicio de mi mente. Eso siempre me impulsó a seguir. Eso, se puede decir, mi esencia, me acompaña hace un gran tiempo. Y es mi impulso, mi mente es mi impulso, aquella que siempre sabe dónde dirigirse aunque se encuentre por momentos en un vaivén de posibilidades. A ella escuché, a veces más y a veces menos, supe cuándo escucharla y cuándo tenía la posibilidad de ignorarla. Decidí ver y decidí c...