Lo que por un momento sentiste que fue tuyo, minutos después ya no lo es. Esa sensación ya se fue, ahora lo que sientes se llama desilusión. Un paraíso desarmado, es como un cuento terminado. Ya todo se acabo, y no sabes si volverá. Y ahí es cuando te quedaste paralizada, pensativa, en estado de shock. Pensas que ya nunca mas va a ser igual, y te sentís como una idiota. Por haberlo dejado surgir, sin fijarte en las consecuencias. Seguro ya posiblemente te lo imaginabas, o puede ser que no. Pero toda desilusión ocurre en base a algo inesperado, tal vez un beso, o un reencuentro...
Peace is the way of love
Nunca perdí el impulso de seguir. De entender dónde si y dónde no. Nunca dejé de interpretar señales, de escucharme a mi, aunque a veces todo sea ensordecedor. Siempre me tuve, ahí, firme y guiándome, aún en esos momentos que me costaba salir de la cama, que me costaba poderme mantener en pie. Ahí estuve, abrazándome, aunque la niebla no me dejara ver. Nunca me perdí, jamás, siempre me tuve, aunque ese "tenerme" haya sido de manera celestial, espiritual, etérea. Siempre pude hablar conmigo, a través de una pluma, a través de un papel. Nunca dejé mis cuadernos, ni mis libros, ni el ejercicio de mi mente. Eso siempre me impulsó a seguir. Eso, se puede decir, mi esencia, me acompaña hace un gran tiempo. Y es mi impulso, mi mente es mi impulso, aquella que siempre sabe dónde dirigirse aunque se encuentre por momentos en un vaivén de posibilidades. A ella escuché, a veces más y a veces menos, supe cuándo escucharla y cuándo tenía la posibilidad de ignorarla. Decidí ver y decidí c...