Siento que no quiero, no puedo, no debo. No debo seguir con esto, ya está, ya se acabó. Eso se fue, ya no está mas, y creo no volverá. Extraño te parece, puede ser, pero se fue. Y ahora es expresar, decir, hablar, el problema. No se si quiero, si debo... No quiero ni debo lastimar a nadie, pero entonces, ¿cómo lo hago?. Preguntas sin respuestas, laberintos que me encierran. Ya no puedo salir de este horrible encierro, me pierdo, y no me encuentro. Antes sabía, ahora no. Antes quería, ahora no sé. Siento que no, pero por momentos si. Capaz es solo la confusión que me atrapó. O capaz no. Nadie sabe, ni siquiera yo. Debo buscar un camino por el cual seguir, un camino que me enseñe a vivir.
Peace is the way of love
Nunca perdí el impulso de seguir. De entender dónde si y dónde no. Nunca dejé de interpretar señales, de escucharme a mi, aunque a veces todo sea ensordecedor. Siempre me tuve, ahí, firme y guiándome, aún en esos momentos que me costaba salir de la cama, que me costaba poderme mantener en pie. Ahí estuve, abrazándome, aunque la niebla no me dejara ver. Nunca me perdí, jamás, siempre me tuve, aunque ese "tenerme" haya sido de manera celestial, espiritual, etérea. Siempre pude hablar conmigo, a través de una pluma, a través de un papel. Nunca dejé mis cuadernos, ni mis libros, ni el ejercicio de mi mente. Eso siempre me impulsó a seguir. Eso, se puede decir, mi esencia, me acompaña hace un gran tiempo. Y es mi impulso, mi mente es mi impulso, aquella que siempre sabe dónde dirigirse aunque se encuentre por momentos en un vaivén de posibilidades. A ella escuché, a veces más y a veces menos, supe cuándo escucharla y cuándo tenía la posibilidad de ignorarla. Decidí ver y decidí c...
