Te fuiste, sin intención alguna. Te fuiste sin decir adiós, y ahora sólo me queda tu recuerdo. Ya no te puedo ver, ni siquiera escuchar tu voz. Extraño tus consuelos y abrazos, extraño tus enojos y gritos, eras una persona de las que en este mundo ya no hay. Todavía recuerdo la última vez que por teléfono escuché tu voz. Y esas últimas palabras, aunque no lo crean, fueron un te quiero. Suerte que te lo dije antes de que te vayas, antes de que me quede con las ganas de decirte cuánto te quiero. Me arrepiento de no haber ido a visitarte cuando tuve la oportunidad, de no haber hablado por teléfono con vos porque no tenía ganas, ahora todas esas cosas no las voy a poder hacer nunca más. Sólo te veo en mis sueños, sueño con que estamos juntas y nos reímos como siempre. Te extraño, muchísimo se podría decir. ¿Por qué fui tan inmadura y me guardé esas palabras? Esos te quiero, esos te amo, esos 'sos la mejor', ¿por qué? ahora quedaron en el olvido. Te admiré siempre, nunca entendí cómo pudiste ser tan buena persona, conmigo y con todos. Y te recuerdo como alguien irreemplazable en mi vida. Gracias por haber existido en mi vida, te extraño mucho tía abuela.
Peace is the way of love
Nunca perdí el impulso de seguir. De entender dónde si y dónde no. Nunca dejé de interpretar señales, de escucharme a mi, aunque a veces todo sea ensordecedor. Siempre me tuve, ahí, firme y guiándome, aún en esos momentos que me costaba salir de la cama, que me costaba poderme mantener en pie. Ahí estuve, abrazándome, aunque la niebla no me dejara ver. Nunca me perdí, jamás, siempre me tuve, aunque ese "tenerme" haya sido de manera celestial, espiritual, etérea. Siempre pude hablar conmigo, a través de una pluma, a través de un papel. Nunca dejé mis cuadernos, ni mis libros, ni el ejercicio de mi mente. Eso siempre me impulsó a seguir. Eso, se puede decir, mi esencia, me acompaña hace un gran tiempo. Y es mi impulso, mi mente es mi impulso, aquella que siempre sabe dónde dirigirse aunque se encuentre por momentos en un vaivén de posibilidades. A ella escuché, a veces más y a veces menos, supe cuándo escucharla y cuándo tenía la posibilidad de ignorarla. Decidí ver y decidí c...