Que bien se siente, haberte olvidado. Ahora es todo más fácil, sin preocupaciones ni tristezas. Mis días no te extrañan, y estoy orgullosa de poder afirmarlo. Es extraño que ya no te piense, pero te miro y nada. Ya no siento nada. Te veo como un amigo, o mejor dicho, un compañero. Alguien más, un conocido más. Y ahora sonrío. Sonrío con sólo saber que te superé, que ya no dependo de vos, que cualquier cosa que hagas no me afecta... Ya es todo mejor, me siento libre, no dependo de vos ni de nadie. Minuto tras minuto ya no estas más en mi mente, y segundo tras segundo pienso quién irá a reemplazarte. Es extraño, pero cierto. Así fue todo, como un borrón y cuenta nueva.
Peace is the way of love
Nunca perdí el impulso de seguir. De entender dónde si y dónde no. Nunca dejé de interpretar señales, de escucharme a mi, aunque a veces todo sea ensordecedor. Siempre me tuve, ahí, firme y guiándome, aún en esos momentos que me costaba salir de la cama, que me costaba poderme mantener en pie. Ahí estuve, abrazándome, aunque la niebla no me dejara ver. Nunca me perdí, jamás, siempre me tuve, aunque ese "tenerme" haya sido de manera celestial, espiritual, etérea. Siempre pude hablar conmigo, a través de una pluma, a través de un papel. Nunca dejé mis cuadernos, ni mis libros, ni el ejercicio de mi mente. Eso siempre me impulsó a seguir. Eso, se puede decir, mi esencia, me acompaña hace un gran tiempo. Y es mi impulso, mi mente es mi impulso, aquella que siempre sabe dónde dirigirse aunque se encuentre por momentos en un vaivén de posibilidades. A ella escuché, a veces más y a veces menos, supe cuándo escucharla y cuándo tenía la posibilidad de ignorarla. Decidí ver y decidí c...
