Animarse, todo consiste en eso. Si no te animas, no consigues nada. Animarse para ganar, y hasta en extremos, arriesgarse. Si nunca te esfuerzas por algo, nunca lo conseguirás. Debes tener esperanzas, y animarte. Ser tú misma. Sin importar las consecuencias, nada es en vano. Lucha por lo que quieres. De lo contrario, nunca lo alcanzarás. Anímate. Haz cosas que nunca antes has hecho, toma caminos diferentes, y así conseguirás lo que creías imposible. Así serás quien tú quieres ser. Nada cambiará, sólo tu emoción. No le temas a las desiluciones, sólo acuérdate de que nada es en vano.
Peace is the way of love
Nunca perdí el impulso de seguir. De entender dónde si y dónde no. Nunca dejé de interpretar señales, de escucharme a mi, aunque a veces todo sea ensordecedor. Siempre me tuve, ahí, firme y guiándome, aún en esos momentos que me costaba salir de la cama, que me costaba poderme mantener en pie. Ahí estuve, abrazándome, aunque la niebla no me dejara ver. Nunca me perdí, jamás, siempre me tuve, aunque ese "tenerme" haya sido de manera celestial, espiritual, etérea. Siempre pude hablar conmigo, a través de una pluma, a través de un papel. Nunca dejé mis cuadernos, ni mis libros, ni el ejercicio de mi mente. Eso siempre me impulsó a seguir. Eso, se puede decir, mi esencia, me acompaña hace un gran tiempo. Y es mi impulso, mi mente es mi impulso, aquella que siempre sabe dónde dirigirse aunque se encuentre por momentos en un vaivén de posibilidades. A ella escuché, a veces más y a veces menos, supe cuándo escucharla y cuándo tenía la posibilidad de ignorarla. Decidí ver y decidí c...
