Situaciones difíciles, en las que no encuentro salida. Cuartos oscuros, obstáculos inmensos. Siento que no puedo superarlos, no puedo lograrlo. Corro, y trato de buscar una salida. Trato de ganar. Trato de llegar a lo que vendría a ser la meta. Ganas de llorar, ganas de gritarle al mundo lo que estoy sintiendo. Ganas de expresarme y demostrar todos mis sentimientos. Deshacerme de mis penas, de mis sufrimientos, de mis preocupaciones. Sentirme como nueva. Haber llegado a la meta que tanto esperaba. Problema solucionado.
Peace is the way of love
Nunca perdí el impulso de seguir. De entender dónde si y dónde no. Nunca dejé de interpretar señales, de escucharme a mi, aunque a veces todo sea ensordecedor. Siempre me tuve, ahí, firme y guiándome, aún en esos momentos que me costaba salir de la cama, que me costaba poderme mantener en pie. Ahí estuve, abrazándome, aunque la niebla no me dejara ver. Nunca me perdí, jamás, siempre me tuve, aunque ese "tenerme" haya sido de manera celestial, espiritual, etérea. Siempre pude hablar conmigo, a través de una pluma, a través de un papel. Nunca dejé mis cuadernos, ni mis libros, ni el ejercicio de mi mente. Eso siempre me impulsó a seguir. Eso, se puede decir, mi esencia, me acompaña hace un gran tiempo. Y es mi impulso, mi mente es mi impulso, aquella que siempre sabe dónde dirigirse aunque se encuentre por momentos en un vaivén de posibilidades. A ella escuché, a veces más y a veces menos, supe cuándo escucharla y cuándo tenía la posibilidad de ignorarla. Decidí ver y decidí c...
