Ey tú, sí, tú. Deja de ser infeliz contigo misma. Eres perfecta. Deja de desear verte como alguien más o que te quieran como a alguien más. Deja de intentar llamar la atención de esa persona que te lastima. Deja de odiar tu cuerpo, tu cara, tu personalidad, tus peculiaridades. Ámalas. Con esas cosas, no serías vos.... ¿Y por qué querrías ser alguien más? Sé segura con las personas que estés. Sonríe, atraerás a la gente. Si alguien te odia porque estás feliz contigo misma, dile: Mi interés y mi felicidad ya no dependerán de los demás. Estoy feliz porque me amo como soy. Amo mis defectos. Amo mis imperfecciones. Me hacen ser yo, y yo soy bastante sorprendente !
Peace is the way of love
Nunca perdí el impulso de seguir. De entender dónde si y dónde no. Nunca dejé de interpretar señales, de escucharme a mi, aunque a veces todo sea ensordecedor. Siempre me tuve, ahí, firme y guiándome, aún en esos momentos que me costaba salir de la cama, que me costaba poderme mantener en pie. Ahí estuve, abrazándome, aunque la niebla no me dejara ver. Nunca me perdí, jamás, siempre me tuve, aunque ese "tenerme" haya sido de manera celestial, espiritual, etérea. Siempre pude hablar conmigo, a través de una pluma, a través de un papel. Nunca dejé mis cuadernos, ni mis libros, ni el ejercicio de mi mente. Eso siempre me impulsó a seguir. Eso, se puede decir, mi esencia, me acompaña hace un gran tiempo. Y es mi impulso, mi mente es mi impulso, aquella que siempre sabe dónde dirigirse aunque se encuentre por momentos en un vaivén de posibilidades. A ella escuché, a veces más y a veces menos, supe cuándo escucharla y cuándo tenía la posibilidad de ignorarla. Decidí ver y decidí c...
