Tantos momentos de felicidad, tantos momentos de llantos. La vida está repleta de alegrías y tristezas, triunfos y fracasos.
Mis gustos cambian, mis pensamientos también. Mi forma de hablar, vestir, caminar... todo cambia. La gente cambia, y yo cambio con la gente. Hasta mis amigos cambian. La vida se trata de cambios, algunos duelen y otros son simplemente innatos.
Hay momentos en los cuales todo está yendo mal, todo se trata de desilusiones y fracasos... Y ahí es cuando deseamos cambiar. Cambiar todo por una risa, un triunfo, una alegría...
Pero hay veces que todo está bien, todo es como debería ser, pero no nos damos cuenta. No lo disfrutamos. No nos damos cuenta que las cosas podrían ir peor, podrían ser diferentes, podrían cambiar. Simplemente protestamos y queremos más. Queremos que sea todo mejor, cuando en realidad ya está todo bien. No nos conformamos con el presente, y ya estamos pensando en un futuro y en qué pasará.
Tratamos de cambiar, cuando en realidad ni lo necesitamos. Queremos una vida totalmente perfecta, pero la perfección no existe. Y para tratar que todo sea perfecto no nos damos cuenta que podemos perjudicar nuestro alrededor, podemos cambiar el pensamiento de los demás sobre nosotros. Lo único que nos importa es cambiar, nos interesamos nada más en nosotros mismos. No nos damos cuenta que nuestro alrededor puede jugarnos en contra muchísimas veces.
Es por esto que todas las frases y las canciones dicen: ''Aprovecha cada momento y vívelo como si fuera el último en tu vida''. Y no están erradas. Hay que aprovechar lo que tenemos ahora, lo que somos ahora, y cómo nos sentimos ahora. No hay que dejar que alguien nos arruine el día, hay que interesarnos en lo bueno e imperturbable. Nos tenemos que llevar de cada día una alegría, un recuerdo, una sonrisa, un amor... Y nunca bajar los brazos. Siempre tener nuevas esperanzas, nunca renunciar a nuestros sueños. Y veremos como así, tan fácilmente, la vida es mucho mejor a como la estamos viviendo ahora.
Mis gustos cambian, mis pensamientos también. Mi forma de hablar, vestir, caminar... todo cambia. La gente cambia, y yo cambio con la gente. Hasta mis amigos cambian. La vida se trata de cambios, algunos duelen y otros son simplemente innatos.
Hay momentos en los cuales todo está yendo mal, todo se trata de desilusiones y fracasos... Y ahí es cuando deseamos cambiar. Cambiar todo por una risa, un triunfo, una alegría...
Pero hay veces que todo está bien, todo es como debería ser, pero no nos damos cuenta. No lo disfrutamos. No nos damos cuenta que las cosas podrían ir peor, podrían ser diferentes, podrían cambiar. Simplemente protestamos y queremos más. Queremos que sea todo mejor, cuando en realidad ya está todo bien. No nos conformamos con el presente, y ya estamos pensando en un futuro y en qué pasará.
Tratamos de cambiar, cuando en realidad ni lo necesitamos. Queremos una vida totalmente perfecta, pero la perfección no existe. Y para tratar que todo sea perfecto no nos damos cuenta que podemos perjudicar nuestro alrededor, podemos cambiar el pensamiento de los demás sobre nosotros. Lo único que nos importa es cambiar, nos interesamos nada más en nosotros mismos. No nos damos cuenta que nuestro alrededor puede jugarnos en contra muchísimas veces.
Es por esto que todas las frases y las canciones dicen: ''Aprovecha cada momento y vívelo como si fuera el último en tu vida''. Y no están erradas. Hay que aprovechar lo que tenemos ahora, lo que somos ahora, y cómo nos sentimos ahora. No hay que dejar que alguien nos arruine el día, hay que interesarnos en lo bueno e imperturbable. Nos tenemos que llevar de cada día una alegría, un recuerdo, una sonrisa, un amor... Y nunca bajar los brazos. Siempre tener nuevas esperanzas, nunca renunciar a nuestros sueños. Y veremos como así, tan fácilmente, la vida es mucho mejor a como la estamos viviendo ahora.
Carpe diem.
