Cuando te veo, el mundo se detiene y todo lo que existe para mi, somos vos y mis ojos mirándote. No hay nada más. No hay ruidos, no hay más gente, no hay pensamientos o preocupaciones, no hay ayer, no hay mañana. El mundo simplemente se detiene y es un hermoso lugar donde sólo estás vos. Sólo vos. Y mis ojos mirándote. Cuando te vas, el mundo comienza a girar devuelta y eso no me gusta. Puedo vivir en él, pero no me gusta. Yo sólo camino por él, esperando a verte para que se detenga devuelta. Amo cuando se detiene. Es lo mejor que conocí o sentí, lo mejor, y es por eso que me quedo mirándote por un largo tiempo.
Peace is the way of love
Nunca perdí el impulso de seguir. De entender dónde si y dónde no. Nunca dejé de interpretar señales, de escucharme a mi, aunque a veces todo sea ensordecedor. Siempre me tuve, ahí, firme y guiándome, aún en esos momentos que me costaba salir de la cama, que me costaba poderme mantener en pie. Ahí estuve, abrazándome, aunque la niebla no me dejara ver. Nunca me perdí, jamás, siempre me tuve, aunque ese "tenerme" haya sido de manera celestial, espiritual, etérea. Siempre pude hablar conmigo, a través de una pluma, a través de un papel. Nunca dejé mis cuadernos, ni mis libros, ni el ejercicio de mi mente. Eso siempre me impulsó a seguir. Eso, se puede decir, mi esencia, me acompaña hace un gran tiempo. Y es mi impulso, mi mente es mi impulso, aquella que siempre sabe dónde dirigirse aunque se encuentre por momentos en un vaivén de posibilidades. A ella escuché, a veces más y a veces menos, supe cuándo escucharla y cuándo tenía la posibilidad de ignorarla. Decidí ver y decidí c...
