Pero, ¿cuál vendría a ser la solución?, muchas de nosotras nos cuestionamos reiteradas veces. Yo creo que lo único que cambiaría esta realidad sería el rechazo, el serles indiferente. El no mostrar mucho interés y no estar pendiente de ellos. Sólamente dejarlos actuar por sí solos, sin que nos manejen. ¿Sería eso posible? Obviamente, todo es posible si uno se lo propone en el momento y lugar exacto. Entonces, seamos fuertes, seguras de lo que vamos a hacer, y nunca dudar o demostrar tristeza ante ellos. Que se den cuenta de que no son tan importantes como parecen. Demostrémosles la realidad, nosotras podemos.
Peace is the way of love
Nunca perdí el impulso de seguir. De entender dónde si y dónde no. Nunca dejé de interpretar señales, de escucharme a mi, aunque a veces todo sea ensordecedor. Siempre me tuve, ahí, firme y guiándome, aún en esos momentos que me costaba salir de la cama, que me costaba poderme mantener en pie. Ahí estuve, abrazándome, aunque la niebla no me dejara ver. Nunca me perdí, jamás, siempre me tuve, aunque ese "tenerme" haya sido de manera celestial, espiritual, etérea. Siempre pude hablar conmigo, a través de una pluma, a través de un papel. Nunca dejé mis cuadernos, ni mis libros, ni el ejercicio de mi mente. Eso siempre me impulsó a seguir. Eso, se puede decir, mi esencia, me acompaña hace un gran tiempo. Y es mi impulso, mi mente es mi impulso, aquella que siempre sabe dónde dirigirse aunque se encuentre por momentos en un vaivén de posibilidades. A ella escuché, a veces más y a veces menos, supe cuándo escucharla y cuándo tenía la posibilidad de ignorarla. Decidí ver y decidí c...
