28 dic. 2015

Hay personalidades que son simplemente incompatibles. Uno puede forzar una relación, una amistad, pero cuando no hay complemento, el vínculo se rompe. Uno puede ser lo más persuasivo e insistente, pero por más ganas que haya de seguir, es señal de que es tiempo de parar.
No queremos dar sin recibir, eso está claro. Y muchas veces no es que damos de más, sino que la otra persona no valora lo que hacemos. Aunque por más favores que hagamos no debemos esperar recibir los mismos. Una amistad debe ser desinteresada, pero no al extremo.
Hay límites base. Por ejemplo, el preocuparse por el otro: una persona que no se preocupa por otra no merece vincularse de manera afectiva, eso esto también está claro. Ahora, si no existe reciprocidad, difícilmente pueda existir relación. 
Son cosas que deben ser entendidas, porque quizás uno se amarga o decepciona ante el poco interés de la otra persona en vez de darse cuenta que la situación no da para más. No queremos ser despreciados, tampoco sentirnos solos, ni dejados de lado.
A veces puede doler o molestar, pero hay miles de personas en el mundo por conocer y poder llamar "amigos". También hay otras, que quizás contándolas con los dedos de la mano alcance y sobre, que son los amigos verdaderos. Se sabe que en la vida va a haber personas que vienen y se van, pero otras que permanecen para siempre. Y es de ésas personas que nos debemos sostener...

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