26 jul. 2013

Cada persona es un mar de sorpresas. Venden una imagen de sí mismas, que llega a ser tan creíble que parece perfecta. Lo peor es cuando te encariñás con esa persona; y luego le sacás su careta. 

Hace unos días comprendí que la amistad se centra en dos aspectos: confianza en primer lugar, y constancia en segundo. Cuando una desaparece, la otra se deteriora. 

Muchas personas fingen ser lo que son para agradar, caer bien. Y así es como lo logran momentáneamente, ya que a la larga se termina descubriendo. 

"La prueba exacta y eficiente para saber si un amigo es verdadero; es alejarlo de ti. Por un par de semanas, ver si éste actúa diferente. Si así lo hace, esta contigo por conveniencia."

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Creo que la amistad no dura para siempre. Esa amistad firme y fuerte, se deteriora ya sea con los años, con la distancia, con el tiempo... Pocas amistades duran hasta el fin. En realidad, ocurre así con cualquier aspecto de la vida.
Por eso no hay que aferrarse a nada, ni a nadie. Hay que entender que, la vida está hecha para vivirla en nosotros mismos. Todo lo que esté alrededor nuestro será complementario, será un plus. Serán objetos o personas que aumentaran o disminuirán nuestro autoestima. Que pasarán momentos junto a nosotros. Pero así como algunas personas llegan a nuestras vidas, otras se van y nunca jamás son vistas de vuelta. 
Y eso, por más doloroso suene, es la vida. Sólo depende de vos y de tu autoestima que todo vaya bien. Sólo depende de vos adaptarte a los cambios, a los conflictos y/o problemas. 
Porque la vida está en nuestro interior, tenemos que encontrarnos con nosotros mismos y saber que somos independientes; nada ni nadie nos puede hacer sentir inferiores. Si algo se fue, es porque así debió ser: hay que aceptarlo y seguir.

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